[COLUMNA] “Deja vú de la autocomplacencia”

Publicado el 22 Octubre de 2017

El 14 de agosto escribí una columna titulada “el peligro de la autocomplacencia” y que apuntaba a esa convivencia semanal con la idea que Curicó Unido está cerca de la gloria o a un ajuste del éxito, pero como en esa ocasión, la realidad dos meses después, dice que nada de eso está en el plantel actual. Era común escuchar que “faltaba el cachito de suerte” y que “la derrota fue injusta o mucho castigo” para lo mostrado en cancha, sin asumir tan tempranamente que la categoría al parecer no está.

Una serie de aproximaciones iniciales (salvo una real del Tato Silva), los de Marcoleta dejan todo lo físico necesario en la cancha, pero no se puede dejar la fe en el talento que no se posee. Por eso se juega un torneo aparte con Santiago Wanderers y donde pese a prometer al inicio del transición ser una sorpresa, terminamos siendo los sorprendidos.

Se pidió a la gente el apoyo y pese a que es una tortura ver al albirrojo en la Granja, el hincha llega. Pablo Milad suma el dato que el costo del equipo no es el más barato y eso  pone aún más grave el análisis: El cuerpo técnico armó mal el plantel.

No hay defensa sólida, no hay transiciones rápidas, no hay pases gol, no hay gol.

Quien entrega respuestas de un paupérrimo torneo, con 6 goles marcados, con 2 puntos obtenidos en casa de 15?. La verdad, debe haber café cargado, pero a quien reparte el café. No es posible cuando van 10 fechas tener la sensación que el destino único es la llave mortal por la permanencia.

La matemática aún da para ilusionarse con una salvación, no así el juego actual. Podría jugar partidos de 150 minutos y no marcar siguiendo esta misma fórmula.

El deja vu de lo vivido el 2009 se nos viene a la mente y al parecer por culpa nuestra. Otro mal plantel conformado, otra vez mirar la tabla de abajo, otra vez el temor a una tarde de llanto interminable…el mismo cuerpo técnico.

Por último, cuando se pone la fe en Dios como salida al problema, es ver al capitán del Titanic llorando y es tiempo de preocuparse.

Por GG, periodista curicano.

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