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[COLUMNA] Sin defensa

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La derrota imperdonable de Curicó Unido ante Deportes Antofagasta, reviste la mayor gravedad, no sólo por el resultado final, que lo pone como serio candidato al descenso con pobres siete puntos, sino porque desnudó una serie de falencias que creíamos ya superadas  en la banda sangre: una defensa frágil, una mente volátil y una falta de resolución ante el problema.

No es un buen ejercicio al igual como lo dije la semana pasada, centrar la mirada en el arbitraje, porque esconderse en las faldas del referato, sería buscar responsables entre los de negro, cuando los culpables primarios, vestían de blanco y rojo.

Una expulsión por una actitud irresponsable de Zúñiga, lo hace acreedor inmediato del premio al peor del partido, porque sobrecargó a sus compañeros en una conducta evitable y que hizo virar el juego al darle vida a un rival ya moribundo.

Erick Godoy en la primera etapa, pero Ormazábal y Díaz en la segunda, completaron el cuadro de una película de terror que se realizaba en la zaga local. Reconocimiento aparte para el técnico Gerardo Ameli, que sobrecargó el juego por el lado del sub 20 curicano que marcaba a 6 metros de distancia y quien fue superado ampliamente, sin que su propio DT saliera a su rescate.

Trazar un texto minutos después de la más vergonzosa derrota como locales en nuestra historia contemporánea no es fácil, más aún cuando es posible que los cuestionamientos puedan cubrir  de manto oscuro, el espectacular desempeño de algunos como Mauro Quiroga, quien estuvo en los tres goles de la banda sangre y es un incansable en ambas áreas durante todo el juego.

Ricardo Blanco y Martín Cortés deben recibir lo propio porque están sosteniendo al equipo, pero donde hoy hay que decirlo con todas sus letras, naufragaban en una soledad contra la que parecían complotar sus propios compañeros con rendimientos imperdonables y cuando mayor concentración se necesitaba.

El juego de hoy antes que en la cancha, se perdió desde la banca y da derecho a dudar todo lo que se quiera hasta que se demuestre lo contrario. Los triunfos del pasado en el mundo actual, adornan paredes y diarios amarillentos y la búsqueda del éxito debe ser sometido a examen semana a semana. No busquemos culpables en el mediocre arbitraje, sino en diciembre tendremos que ir a llorar a la iglesia.

Gerardo Gómez periodista curicano.

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