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[COLUMNA] Sin plan B

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Cuando en el colegio no hacías tus labores durante todo el fin de semana, era normal estar los domingos por la noche tratando de meterte a la cabeza ocho páginas de materia y cifras que, con suerte, las veías por segunda vez desde que las escribiste allí. No quedaba más que esperar que un milagro o haber repasado exactamente lo que preguntarían, te salvara el ramo.

Curicó Unido pese a creer que estudiaba a conciencia para cada juego, solo calentaba la materia y logró llevar a ese domingo por la noche, todo su semestre. En tres partidos debe obtener 6 puntos, que suena fácil, pero no si eso significa el 50% de los 12 que cazó en 12 fechas.

El cuadro que dirige Luis Marcoleta no dejará de tener el respaldo incesante de su hinchada pese a la serie de deudas que el plantel desde su conformación a su ejecución, hacen que se transforme en hazaña los resultados que al menos debe lograr ante Huachipato y O’Higgins.

La ilusa versión de los argumentos existentes, la falta del cuarto poder incisivo y no enamoradizo, el detalle, el árbitro y la mala fortuna, no fueron suficiente presión para que se remeciera todo y ahora no queda más que apoyar a rajatabla, haciendo de seguro, que los que se salgan de esa fila de “yes man”, aparezcan como traidores a la causa.

No mojen la camiseta muchachos, porque si se tratara de correr hasta el calambre detrás de una pelota, muchos ya habrían logrado el premio mayor. Es tiempo que aparezca el talento, la mente fría y el pase preciso.

El cuerpo técnico tiene la tarea titánica de hacer alcanzables esas metas, dejar en claro que en sus manos está su destino y abandonar esa sensación después de cada conferencia, que es el entorno hostil quien me está privando del triunfo. Curicó defiende pésimo y ataca mal y mientras no lo asuma, no se borrará la pizarra para empezar a construir sobre cimientos realmente sólidos.

El albirrojo no merece dejar esta división por muchas razones, pero la principal es su gente, la de la feria, la tía Edith, por lo que luchó Mario Muñoz, porque su gente descuenta los días para que llegue el domingo, porque cuando no juega y más aún en la división de honor, la vida pierde sentido. Curicó no tiene margen de error porque así lo quiso y a esta altura ya no hay un plan B.

GG periodista curicano.

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