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Curicó Unido y Pep Guardiola

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5 marzo 2018/Quillota El director tecnico de Curico Unido, Luis Marcoleta ,durante el partido valido por quinta fecha del Campeonato Scotiabank entre Union La Calera vs Curico disputado en Estadio Lucio Fariña de Quillota FOTO:YVO SALINAS/AGENCIAUNO

Uno de los técnico más exitosos del mundo y quien dio un nuevo sentido a la posesión del balón como herramienta de sometimiento del rival es Josep Guardiola y guardando las proporciones, en el torneo de transición, Curicó Unido parecía haberse sumado a esa política de cómo hacer las cosas, pero el tiempo pasó y de eso poco queda.

Los dirigidos por Luis Marcoleta junto a la Universidad de Concepción siguen siendo los que realizan la propuesta futbolística más pobre en cuanto al hambre por la portería rival y profundidad de sus ataques, lo que hace que sea totalmente justo, los tres pobres puntos que acumula.

La vía fácil sería insinuar que los rendimientos individuales están afectando el plan, pero cuando cuesta encontrar rendimientos superlativos de un plantel de 30 jugadores, el origen de la falla pareciera estar en otro lado.

El “tiki taka” es una mierda, decía Pep, ya que se transformaba en un invento de la prensa que apuntaba a la posesión del balón, pero sin intención de profundizar ni hacer daño, un sabor de boca que por pasajes muy largos deja la banda sangre, con un equipo que parece mentalizado en que no le anoten y hace poco por morder el cuello a su enemigo.

“Si no hay buena secuencia de al menos 15 pases, es imposible que exista una buena transición entre defensa y ataque” afirma el DT del Manchester City y quizás allí se oculta una de las razones porqué, el Curicó del transición, parecía saber lo que hacía y éste, asoma como un cuadro que no tiene rumbo claro de lo que pretende. Despejes o balones jugados al pie entre defensas, pero que no van más allá de Cortés y en excepciones que arriban a los pies de un Espinosa, que aprecia desde un abismo su solitaria existencia en el último tercio de la cancha.

En el minuto 34 de partido, en el sombrío juego sobre una cancha imperdonable, se vio un haz de luz cuando durante 15 segundos, blanco en el centro del campo (no aislado en la punta izquierda), tocó de primera para Espinosa, éste devolvió a Cortés y luego el enano regresó la gentileza. Salió música de ese trío, pero el baile fue muy breve.

Curicó ganó un punto, pero perdió el fútbol, es una fiesta sin el bromista, es una pintura sin los artistas y el director debe pasar página porque van cinco fechas y lo que se ve, tiene más cara de marcha blanca, que de opera prima.

Por Gerardo Gómez, periodista curicano.

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